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Nobody #2 es el primer capítulo de Man Without Name, titulado "Specimen".

Sinopsis


Minutos después

Se va, se va, y se fue, sí, precisamente eso se me vino a la mente cuando vi que se había ido. Lullaby ya no estaba, y no, no tendría las respuestas que quería, por más que lo anhelara. Me fui de allí muy pronto, sería muy tonto quedarme ahí por un rato, cómo si hubiera entrado en shock y me hubiera puesto a lloriquear como un niño malcriado, no, no era de ese tipo de personas, definitivamente no. Lullaby me había dado un disgusto, me dio una razón para buscarla y sacarle toda la información que quería, a golpes, si fuera necesario, claro que ofrecería resistencia, era una de esas personas que aparentaban (digo aparentaban porque realmente no la conocía) ser de carácter fuerte y no ceder a la primera. Tal vez debería convencerla de otras maneras más que por la fuerza, pero pensar algo convincente sería demasiado problema y mucho dolor de cabeza, pero sería preferible hacerlo antes que partirle la cara a golpes, los cuales como dije, no serían difíciles de dar, ya que según pude deducir, tenía un arsenal bajo su traje. Pero me parece que me voy del tema, me fui automáticamente de ahí, intenté buscar a Lullaby, pero no hubo caso, no encontré ningún rastro de ella, me dirigí hacia mi casa, o bueno, si es que casa se le podría llamar a aquel pequeño departamento, pequeño cómo un ático en el que vivía. Pasé el resto del día allí, reflexionando un poco sobre lo que había pasado y el motivo por el que esa chica, o sea Lullaby, me había estado observando, no llegué a ninguna conclusión porque había quedado agotado y divagar sobre el hecho me disgustaba aún más, así que me dirigí hacia el ladrillo gigante, o cama, pero suele ser tan rígido como un ladrillo, y me eché a dormir, cómo hoy era viernes, al menos tenía el consuelo de no tener que levantarme tan temprano como lo solía hacer.

Bueno, lo que pasó después no lo supe exactamente bien hasta que cierta persona me lo explicó, pero se podría decir que todo se resumió a una explosión, una explosión que sucedió en mi casa, y que por supuesto me despertó, y creo que olvidé mencionar que cuando me despierto por algún ruido, suelo estar de mal humor. Escuché una explosión proveniente de quién sabe dónde, estaba dormido ¿Qué esperaban? ¿Una mente rápida que pudiera analizar la situación fríamente en el momento en el que se despierta? Pues, la realidad es otra, no existe tal cosa, cuestión de que escuché una explosión, y el grito de un hombre (relativamente joven) que clamaba por mí, en una mezcla de exaltación y sed de sangre, se ve que no era un especialista en el sigilo o al menos no tenía cuidado por la propiedad de los demás, porque acto seguido, voló el resto de paredes que le faltaban para llegar hasta mi habitación, que por cierto no eran muchas, el hombre, o chico, era rubio, o al menos eso fue lo que mis aún dormidos ojos pudieron ver, sus manos emanaban humo (normal si hacías explotar unas cuantas paredes) y su cara parecía disfrutarlo, disfrutar destruir la propiedad de los demás, o igual es que era divertido, no lo sé, al menos él parecía disfrutarlo. Detrás de él apareció otro hombre, aunque este era mucho más pequeño en estatura, y si bien las dos personas eran un poco más jóvenes que yo (cómo unos 10 u 8 años menores) parecía que, o al menos eso vi mediante mis ojos, realmente sabían lo que hacían, el último en entrar, vestía de una manera muy diferente a comparación con el otro, este vestía una especie de saco marrón, con un gorro del mismo color, unos pantalones negros y una camisa con el cuello desatado, además llevaba una corbata floja (Vaya aspecto más extraño) — ¡Buenos días! — Dijo manteniendo los ojos entrecerrados y una sonrisa un tanto intimidante, mientras saltaba entre los escombros dejados por las múltiples explosiones de su compañero— ¡TÚ! — Dije mientras señalaba al más alto de los dos, el rubio, aquel que había destruido casi toda mi casa— Destruiste todo este… este… espera, debo encontrar una palabra adecuada para describir esto… ¡YA SÉ! DESTRUISTE TODA ESTA POCILGA, que si bien no vale casi ni un centavo me costó, dinero que gano sudando y trabajando todos los días— el hombre quedó un tanto desconcertado por lo que dije y aproveché esto para intentar ponerme de pie y hacer algún movimiento que pudiera librarme en parte de ellos, pero se ve que me iba a costar un poco más, ya que el rubio golpeó mi pecho con uno de sus puños y produjo una mini-explosión que me envió de vuelta al suelo (dolió), digamos que esa fue la gota que rebalsó el vaso, porque se podría decir que me enojé un poco, no es que me haya enojado del todo cómo para asesinarlo lenta y dolorosamente pero un poco sí. Sin levantarme de suelo los paralicé con un infrasonido por un corto período de tiempo, ya saben, no es divertido si les ganas sin siquiera pelear, además, digamos que luego de un rato me comienza a costar mantenerlos paralizados. Me levanté y los libré de mi habilidad, acto seguido, los golpeé en la nuca a ambos, pero estos fueron más rápidos, el rubio detuvo mi golpe con un ágil movimiento e hizo explotar una cierta parte de mí brazo (no me hizo mucho daño, sólo una quemadura pequeña), el otro, el que vestía cómo si viviera en… pues no lo sé, vestía de una manera extraña para nuestra época, era un rarito de pies a cabeza, este se agachó y esquivó completamente el ataque, parecían entrenados para responder a un ataque mío, cómo si me conocieran completamente mis poderes (a ver, luego esto probablemente lo cambie, pero suelo pensar cosas muy obvias ¿Comprenden? No soy un cerebrito, aunque sería bueno serlo) — Por favor ¿Crees que con un ataque así podrías ganarnos? En serio, conocemos todas tus habilidades, no somos ningunos improvisados, entrenamos para asesinar a estúpidos como tú, y para recibir la paga sobre todo— dijo el rubio con un tono de superioridad notable en su voz (Pues sí, ya sé que es muy redundante, pero el tono era en su voz, no lo sé ¿Dónde más podría ser?) —Mi compañero tiene completa razón— entonces el que vestía de manera anticuada me miró cómo si estuviera examinando una muestra de algún análisis— Vaya… el legendario Arkwright, bueno, legendario entre los científicos esos, que nos contrataron, ya sabes, están todos loco… pero bueno… nos mandaron a buscarte, se ve que eras el único acierto de esos tipos, bueno… vaya “acierto” les salió— Rio por su chiste (bastante malo si es que lo entendí bien), pero fue el único en hacerlo, al parecer a su compañero le pareció igual de malo que a mí, la verdad fue muy malo— Ya veo por qué eres un asesino y no un comediante— dije mirando al sujeto que mantenía entrecerrados sus ojos, el rubio echó una leve risa y una sonrisa apareció en su rostro— Es nuestro enemigo, y tenemos que machacarlo antes de capturarlo, pero tiene razón, K— K, vaya apodo más raro, debe ser la inicial de algo, seguro de su nombre o apellido, una de estas cosas estúpidas que hacen esta especie de “agentes secretos”, la verdad es que tarde o temprano sus nombres o apellidos son descubiertos, estos métodos la verdad que son inútiles, si no dicen por error su nombre se los sacaré a golpes— No seas tan frío, George, sabes que prefiero que me llames por mi nombre— Pues… al final parece que dicen nombres, vaya, puede suceder más rápido de lo que pensé (y eso que no pienso tanto) — Cállate, ya haz lo tuyo y basta— el rubio o George, cómo había dicho su compañero actuó fríamente.

Acto seguido el tipo de los ojos entrecerrados me miró y acercó su mano a mi cara, de repente mi visión se distorsionó completamente, hasta el punto en que sólo veía un fino hilo de luz color amarillo justo en medio de un abismo negro, de hecho estaba parado sobre un peñasco que daba a un vacío, y justo en medio el hilo amarillo, el peñasco en el que estaba comenzó a agrietarse y terminó por romperse, justo en ese momento hubo una explosión de colores en el abismo, se vio similar a lo que posiblemente alguien hubiera experimentado cuando hubiera consumido algo raro. Luego de la explosión de colores, caí y caí, hasta que de repente, sintiendo exactamente lo mismo que sentía mientras caía, aparecí derecho, parado sobre una superficie plana, no alcancé a distinguir que era, porque todo se veía muy oscuro, en esos momentos mi mente estaba en blanco solo podía ver lo que sucedía, no actuar. De hecho, alcancé a ver una luz y traté de caminar hacia ella, pero mis pies no se movían, la luz se me acercó, y no sé por qué, pero entré en pánico y traté de usar mis poderes para intentar aplastar esa incandescente luz (Ya sé, es una luz, no puedo aplastarla, dije que no soy muy inteligente, es lo único que traté de hacer) pero no sucedió nada, de la luz salió un ser humanoide, mucho más alto que yo, aunque con un aspecto angelical, bueno, angelical venido a menos, como si un ángel hubiera caído en un barrio bajo de cualquier ciudad, tenía su pálida piel un tanto sucia y utilizaba vestimenta humana que de por sí estaba hecha andrajos. Llevaba una lanza de en lo que parecía una funda, lo supe porque se asomaba la punta, esa funda no era lo suficientemente grande para cubrir completamente el arma, pude darme cuenta que el ente luminoso era la lanza, brillaba cómo si de una estrella (o esas cosas) se tratase, el ángel no se percató de mi presencia y siguió de largo, en ese momento, cómo iluminado por la presencia de ese tipo, una catarata de recuerdos cayó en mi mente y una voz resonó en todo aquel lugar en él estaba —Despierta, te toca actuar — dijo quién quiera que fuese, desperté, estaba siendo cargado por el rubio y estábamos frente a una ventana, en el primer piso del edificio donde se ubica mi departamento (o bueno, ático, lo que fuere, es tan pequeño que no lo considero un departamento), atrás del rubio se encontraba el otro tipo, K, o cómo se llamase, lo miré y me sonrió maliciosamente— Vaya vaya, miren quién despertó— Dijo en voz baja, casi inaudible— Parece que tendré que comenzar a trabajar— El rubio se dio vuelta ya que pensó que le hablaba a él y K le propinó un fuerte golpe en la cara, lo que lo empujó hacia atrás, rompió el vidrio y cayó desde no mucha altura, ahora era mi oportunidad para devolverle lo que le hizo a mi ático, bueno sí, es un ático ¿Qué quieren que diga?