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Lullaby #4 es el tercer capítulo de Nightly Firefly, titulado "Vigilante Atrapado".

Sinopsis


22 de Noviembre de 2015

La noche anterior Lullaby había asesinado a dos mafiosos que participaban en acciones políticas en la ciudad. Esta noche, la cual prometía ser una noche agitada, Lullaby se encontraba con Emilio Stone, un candidato político de clase alta y un pseudo-mafioso. Ambos habían acordado verse en un apartamento que había servido como depósito del museo de la ciudad pero que ahora se encontraba abandonado.

Pocos minutos después de la hora acordada, Lullaby llega al encuentro. Se trataba de un pequeño edificio de cinco pisos. Allí se encontraba Emilio, en una habitación del segundo piso, parado frente a una ventana parcialmente cubierta por tablones de madera, vistiendo un caro traje y una colorida corbata.

–Veo que no acostumbras a saludar.– Dijo el elegante hombre ante la silenciosa presencia de Lullaby. De su bolcillo sacó una caja de cigarros, sacó uno y luego de encenderlo habló. –Me alegra que hayamos podido llegar a un acuerdo.

La extraña confianza que tenía Emilio era sospechosa, básicamente se encontraba dándole la espalda a un asesino y parecía completamente tranquilo. Lullaby procedió a tomar una de sus armas y apuntar directamente a Emilio, quien volteó y observó la pose con la que lo apuntaba.

–Veo que sabes como sostener un arma, ¿acaso eres policía? Tendría sentido después de todo.

–No hables como si fuéramos amigos.

–Ese modificador de voz es impresionante, realmente intimida.– Expresó el hombre con su tan sospechosa confianza. Y mientras sonreía continuó hablando. –Veo que el que hayamos trabajado juntos no me ha borrado de tu lista, es una pena. Creíste poder utilizarme para tus objetivos y me perdonaste la vida, grave error. Realmente me gustaría saber quien está debajo de esa capucha pero aquí se acaba todo, dulces sueños.

Al terminar de pronunciar las últimas palabras, se escuchó una pequeña explosión y el suelo debajo de Lullaby se desmoronó, haciendo que caiga en la habitación del piso de abajo. Aturdida en el suelo, de espaldas sobre algunos escombros de madera, se vio rodeada de hombres apuntándola con pistolas. Instintivamente movió su cuerpo, rodando y girando hacia su derecha, fue entonces cuando la balacera comenzó. Ella también respondió con disparos y rápidamente se cubrió detrás de un viejo mueble.

Allí se tomó su tiempo intentar calmarse, momento en el que sintió un dolor punzante en el lado izquierdo de su abdomen. Ignorando la gravedad de la herida decidió cambiar de posición y saltó detrás de un antiguo sofá. Tras preparar una granada la lanzó al medio de la habitación, los hombres reaccionaron intentando alejarse de una posible explosión, pero esta detonó cegándolos y aturdiéndolos. Velozmente se puso de pie y apuntándolos con sus dos pistolas vació su cargador, derribando a los desorientados hombres.

Era momento de tomarse un respiro. El ardor que sentía en su abdomen la obligó a revisar la herida, y tras desabrochar su chaleco notó que había una gran perdida de sangre en la zona. Al levantar lentamente su ropa pudo ver que tenía dos heridas de bala, ambas muy cerca el una de la otra. Procedió a vendar su abdomen y acomodar algunas gazas sobre las heridas con el fin de contener el sangrado, pero sabía que necesitaba revisión médica pronto o eso se volvería un problema mayor.

Un sonido familiar resonó en todo el edificio. Efectivamente se trataba de las hélices de un helicóptero, seguido del sonido de varias sirenas. Los problemas aumentaban puesto que la policía estaba allí. Actuando de forma rápida, intentó salir por una ventana en la parte trasera, que al igual que el resto de las ventanas del abandonado edificio estaba a medio cubrir por tablones de madera. Al acercarse a ella una lluvia de balas cayeron, incluso una impactó por encima de la rodilla en la parte externa de su pierna derecha, lo que hizo que cayera al suelo.

A penas le tomó tres segundos levantarse y alejarse de esa habitación. Sonidos de policías resonaban por todo el piso, ya estaban dentro. Cerca de ella tenía las escaleras, y sin más alternativas se dirigió a los pisos superiores. Las antiguas escaleras rechinaban con cada paso y probablemente la hayan delatado. Cansada y agobiada por la situación se echó cerca de una ventana, y mientras intentaba controlar su agitada respiración observaba la herida en su pierna, la cual no parecía ser de gravedad puesto que la bala tenía un punto de salida.

Terminó de vendar la herida de su pierna y levemente se acercó a la ventana próxima a ella, asomándose un poco solo para ver que tan mala estaba la situación. La oscura calle se iluminaba de azul y rojo al compás de las sirenas. Nuevamente las escaleras rechinaron, por lo que era señal de que debía moverse. Se escondió en el tercer piso, al parecer el que en peor estada se encontraba de todos. Su traje le ayudaba a camuflarse en las oscuras habitaciones, además de su entrenamiento en el sigilo le favorecía puesto que los policías al moverse por el edificio hacían demasiado ruido.

Era tiempo de tomarse otro respiro al estar aparentemente alejada de los movimientos policiales. Su teléfono vibró al recibir una llamada, la cual atendió.

–Dime que ya saliste del edificio.– Fue lo primero que dijo la voz del otro lado del teléfono.

–Eh... no.– Respondió como pudo debido a su agitada respiración.

–Lena, tienes que salir de ahí cuanto antes, la policía rodea el lugar.– Habló de forma exaltada su tío Arthur.

–Lo se, pero no puedo salir por el momento.

–Agentes especiales están ahí, hay un gran operativo policial.

–¿Cómo sabes eso?

–¡Porque lo estoy viendo por la televisión!

Cuando las cosas parecían no poder empeorar, lo hacían de a grandes pasos. Bajo el titular de "Vigilante atrapado" el popular noticiero de la ciudad estaba presente en la zona. –La policía afirma que el vigilante y criminal conocido como Lullaby se encuentra en aquel edificio. Incluso han declarado que piensan derribar el edificio si no se entrega.– Se escuchaba la voz de fondo de la reportera mientras que las imágenes que mostraban era la del edificio a la distancia rodeado por el operativo policial.

Un grupo de tres policías terminaron por subir las escaleras que los llevaron al tercer piso. Su formación se rompió cuando uno recibió un disparo en una de sus piernas, cayendo al suelo, lo que continuó con Lullaby saltando sobre los otros dos, golpeando a uno directo en la cara lo que lo hizo caer hacia atrás por las escaleras. El tercero apuntó con su escopeta y disparó a quemarropa pero falló al no poder apuntar debido al forcejeo, y tras verse desarmado por una toma donde perdió su escopeta fue derribado a golpes por Lullaby, quien terminó por patear en la cabeza al primer policía, noqueándolo.

Con el fin de confundir a los policías que podían subir lanzó una granada de humo a los pies de la escalera. La intensa pelea forzó sus heridas, lo que aumentaba el dolor mientras que poco a poco se sentía más débil por la continua pérdida de sangre. La situación se había extendido demasiado, necesitaba un plan de escape urgente o moriría allí, o peor, pudiendo ser atrapada.

Debilitada, Elena se encontraba reposada contra una pared, sus párpados cada vez se volvían más pesados. Volvió en sí tras escuchar una explosión cercana, seguida de dos más. –¡Despejado!– Se oyó a lo lejos, y una cuarta explosión ocurrió. El lanzar granadas en cada habitación era un plan desesperado por parte de la policía, incluso podría haber sacado ventaja de eso, en otra situación con otras condiciones, claro.

Partes del edificio comenzaban a desmoronarse. A pesar de no ser muy potentes, las explosiones afectaban los pilares y paredes, los cuales se quebraban y caían de a trozos. Sus alternativas se acababan, sabía que estaba cerca de desmallarse, por lo que decidió a hacer uso de la última granada que llevaba consigo.

Se preparó para lanzar la granada quitando el seguro, intentó lanzarla por la puerta hacia el pasillo, esperando que la explosión bloqueara el paso, pero para su sorpresa la granada apenas cayó a unos pocos metros de ella, a causa de que estaba tan debilitada que ni lanzar lejos podía. Maldijo por un momento, sabía que la explosión iba a alcanzarla y se rindió completamente. Como si el tiempo transcurriera más lento sintió la presencia de alguien cerca de ella, quien la tomó en brazos. ¿Eso realmente estaba sucediendo? Tal vez estaba comenzando a delirar.

A la vez que sucedía una explosión en el tercer piso, claramente visible para el exterior ya que por la ventana se divisó el fuego, una silueta borrosa salió a una velocidad impresionante del edificio. –¡Acabamos de ver una explosión y a algo salir del edificio!– Exclamaba la reportera, que al igual que los presentes y la audiencia estaba atónita. Arthur dejó la televisión encendida y corrió hacia la puerta con las llaves de su auto en mano, no iba a quedarse observando mientras su sobrina estaba en peligro.

Sentía una leve brisa, el aire parecía ser más denso y asfixiante. Solo quiso cerrar sus ojos por unos segundos, pero no pudo evitar abrirlos ante una fuerte movimiento que sacudió todo su cuerpo. Recuperó la consciencia y sintió como sus piernas reposaban en el suelo y su espalda contra un muro. Una voz extraña resonaba en su cabeza, apenas podía deducir que trataba de decirle. Levantó su cabeza y observó a quien tenía parado delante, se trataba de un hombre que vestía de negro. ¿Un traje? Ya lo había visto antes.

–¿Lullaby, cierto? Soy Sonic.– Expresó el desconocido, aunque no tan desconocido después de todo, mientras estiraba su mano en señal de saludo con intenciones de estrechar manos. Para su mala fortuna no iba a ser como esperaba, puesto que Lullaby alzó su brazo pero solo para apuntar con su arma y disparó una vez. –¿Porqué no le dí?– Se preguntaba, pero estaba segura de, a pesar de que su pulso y desgaste físico no ayudaba, había apuntado bien.

–Gastarás todas tus balas antes de que una me toque.

Intentó reincorporarse pero el dolor no la dejó. Con su mano tocó su abdomen el cual estaba empapado de sangre. Observó a su alrededor y reconoció el desolado paisaje. Mientras tanto metió su otra mano en su bolsillo y activó un dispositivo.

–¿Estamos cerca del puerto, no es así?– Preguntó y luego tosió repetidas veces.

–No creí que quisieras ir a un hospital, pero puedo llevarte a donde quieras.

El cruce de miradas duró unos segundos, pero nuevamente perdió la consciencia y se desmalló. Un vehículo se aproximó al lugar y se detuvo a varios metros. Las luces del mismo era lo único que iluminaba el oscuro lugar, y de él se bajó Arthur. Pudo observar que al acercarse aquel vigilante que estaba de pie tomó una pose de guardia. A lo que él respondió levantando sus manos con intenciones de aclararle que no era policía.

–Tranquilo, solo vengo a ayudar. Estoy aquí porque necesita atención médica.– Decía mientras seguía acercándose lentamente.

Sonic mostró señales de calma y se relajó, pero cuando Arthur pasó frente al foco de luz el velocista vio su rostro con más claridad. Se paralizó y sus ojos se abrieron lo suficiente como para mostrar una expresión de sorpresa, claramente lo había reconocido. Volteó a ver a Lullaby y de un instante a otro ya estaba a su lado, lo que sorprendió a Arthur. Tomó su capucha y lentamente la movió, pudiendo ver el rojizo cabello que había debajo. Aparentemente alterado, se alejó dando unos pasos hacia atrás y desapareció de la vista en un abrir y cerrar de ojos.